La historia de Pietraconcuore

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Cómo nació Pietraconcuore

Me llamo Amalia Pietro y, aunque hoy me dedico al mundo del diseño en piedra con toda la pasión del mundo, lo cierto es que mi infancia fue bastante normal. No crecí entre bloques de mármol ni soñaba con esculturas. Lo mío vino más tarde, casi por casualidad.

Todo empezó cuando empecé a trabajar como comercial para una empresa del sector de la piedra. Al principio era solo un trabajo, una forma de ganarme la vida. Visitaba clientes, iba a ferias, aprendía sobre materiales… pero, poco a poco, algo fue cambiando. Me empezó a fascinar la variedad, los colores, las texturas. Me sorprendía lo viva que podía ser una piedra. Cada bloque era diferente. Había una historia en cada veta, en cada corte.

Con el tiempo, ese interés se convirtió en auténtica pasión.

Durante una etapa de mi vida viví en Rusia, y allí esa pasión se profundizó aún más. Me encontré con una cultura que valora mucho los materiales nobles. Las piedras decorativas están por todas partes: en edificios, iglesias, espacios públicos. Eso me inspiró. Empecé a estudiar más en serio, a investigar, a hablar con arquitectos, diseñadores, artesanos… y me di cuenta de que quería dedicarme de lleno a esto.

Así que, con esa idea clara y muchas ganas, decidí volver a España para empezar algo propio.

Así nació Pietraconcuore, una empresa que une diseño y piedra desde un enfoque personal. Buscamos materiales únicos en diferentes lugares del mundo, seleccionándolos con mucho cuidado. Cada pieza que trabajamos tiene un sentido, un propósito, un carácter.

Para mí, la piedra no es solo un material de construcción. Es una herramienta creativa. Es versátil, duradera y tremendamente expresiva. En Pietraconcuore nos mueve el diseño, pero también el respeto por el material y su origen. Queremos que cada proyecto refleje esa conexión.

Y aunque todo esto empezó como algo inesperado, hoy no puedo imaginarme haciendo otra cosa.

— Amalia Pietro